El telepredicador estadounidense Jim Bakker, figura pionera de la televisión cristiana y protagonista de uno de los mayores escándalos del mundo evangélico norteamericano, falleció el pasado lunes a los 86 años. Así lo comunicó su segunda esposa, Lori Bakker, a través de la página de Facebook de The Jim Bakker Show. Bakker había sufrido un derrame cerebral en 2020.

«Durante 66 años, Jim entregó su vida a predicar el Evangelio de Jesucristo. Fue un pionero de la televisión cristiana, pero para mí era mi marido, mi mejor amigo», escribió Lori Bakker.

Su hijo, el pastor Jay Bakker, reconoció en un mensaje público que mantenían «una relación muy complicada», aunque recordó que también era su padre y el abuelo de sus hijos, y pidió respeto para vivir el duelo en privado.

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A mediados de los años 60, el evangelista Pat Robertson contrató a Bakker y a su primera esposa, Tammy Faye, para una nueva cadena cristiana. Con un formato de música, oración y entrevistas, el matrimonio fue ganando popularidad hasta independizarse y, a principios de los 70, lanzar su propia cadena y el programa The PTL Club (siglas de Praise the Lord, «Alabado sea el Señor»).

A mediados de los 80, el programa llegaba a unos 13 millones de hogares y sus ministerios generaban alrededor de 100 millones de dólares al año.

Con parte de ese dinero sostuvo un estilo de vida cada vez más ostentoso, con residencias en Charlotte, Florida, Tennessee y Palm Springs; otra parte se destinó a Heritage USA, un parque temático cristiano y complejo turístico de 2.300 acres en Fort Mill (Carolina del Sur), abierto en 1978, que llegó a recibir millones de visitantes al año. Contaba con parque acuático, zoológico, tren en miniatura, centro comercial y un hotel de 500 habitaciones.

 

Una investigación periodística de un medio local sobre las finanzas del ministerio, que obtendría el premio Pulitzer, sacó a la luz un encuentro sexual de Bakker en 1980 con Jessica Hahn, una secretaria de la iglesia de 21 años. El escándalo precipitó su caída, que se agravó en 1988, cuando un gran jurado federal lo acusó de 24 cargos de fraude postal, fraude electrónico y conspiración para defraudar al público.

Fue declarado culpable de todos ellos y condenado inicialmente a 45 años de prisión, aunque quedó en libertad en 1994 tras cumplir cinco. Durante ese tiempo, en 1992, se divorció de Tammy Faye. Más tarde publicó la autobiografía I Was Wrong («Me equivoqué»), en la que relataba su trayectoria desde la cima del teleevangelismo hasta la cárcel.

 

En 1998 se casó con Lori Beth Graham, ministra ordenada de las Asambleas de Dios, con quien lanzó The Jim Bakker Show, grabado en Morningside USA, en Blue Eye (Misuri). El programa fue objeto de críticas por su tono apocalíptico y por la venta de alimentos de supervivencia y de productos con supuestas propiedades curativas.

En marzo de 2020, el estado de Misuri lo demandó después de que un invitado afirmara en antena que una solución de plata podía curar algunas cepas de COVID-19. Bakker cerró el caso en junio de 2021 con un acuerdo por el que pagó 156.000 dólares en restituciones, sin admitir irregularidades. En mayo de 2020, en medio del litigio, la esposa de Jim, Lori, anunció en Facebook que él había sufrido recientemente un derrame cere

En mayo de 2025, con 85 años, pidió a sus espectadores alrededor de un millón de dólares para evitar la quiebra del programa.

Su trayectoria quedará como uno de los ejemplos más citados de los riesgos de la mezcla entre fe, espectáculo y manejo sin control del dinero en la televisión religiosa.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – EEUU
– Muere Jim Bakker, el telepredicador que levantó un imperio mediático y cayó por escándalos de sexo y financieros



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