El crecimiento evangélico en Chile sigue siendo visible y creciente en los registros oficiales. Una revisión del Diario Oficial realizada por el medio chileno Ex-Ante ha contabilizado 82 constituciones de entidades religiosas en solo tres meses: 36 en junio, 28 en julio y 18 en agosto. Es una media cercana a una nueva iglesia protestante por día, a las que se suman otras 16 que modificaron sus estatutos en el mismo periodo.
Se reparten por 13 regiones, aunque se concentran en el centro y el sur del país. La Región Metropolitana suma 32, seguida de Biobío (15), Valparaíso (9) y Los Lagos (6). En la capital aparecen en 22 comunas, con especial presencia en zonas populares como Lo Espejo, La Pintana y Puente Alto.
Este crecimiento refleja la forma de organizarse del mundo evangélico. A diferencia de la estructura jerárquica católica, las iglesias evangélicas suelen ser congregaciones autónomas que se agrupan en plataformas y organizaciones nacionales sin depender de una autoridad única. Este modelo permite que surjan comunidades pequeñas, cercanas a sus vecinos y arraigadas en barrios donde a menudo son uno de los pocos espacios de encuentro y apoyo.
Según el Ministerio de Justicia, el país cuenta ya con 6.160 entidades religiosas con personalidad jurídica, inscritas desde la aprobación de la Ley de Culto de 1999, que reconoció a las confesiones no católicas un estatuto jurídico propio.
El Censo 2024 registra 2.466.607 personas mayores de 15 años que se declaran evangélicas o protestantes en Chile, el 16,3% de la población. Su peso ha crecido de forma sostenida: eran el 13,2% en 1992 y el 15,1% en 2002. En el mismo periodo, los católicos han pasado del 70% al 54%.
La presencia evangélica es especialmente fuerte en el sur: Biobío (33,5%), La Araucanía (27,4%), Los Ríos (25,9%) y Ñuble (23,7%).
Más allá de su dimensión cuantitativa, las cifras muestran a una comunidad de fe que sigue creciendo desde abajo, con iglesias que nacen en los barrios y acompañan la vida cotidiana de miles de chilenos.
Este crecimiento ha ido acompañado de una mayor visibilidad pública. Las campañas electorales, tanto de derecha como de izquierda, buscan el diálogo con pastores y comunidades evangélicas, a las que se reconoce capacidad de organización y compromiso con causas como la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa.
En el Congreso, al menos siete diputados se identifican como evangélicos: Eduardo Durán y Mauro González, de RN; Stephan Schubert, Benjamín Lorca y Stephanie Jéldrez, de Republicanos; y Francesca Muñoz y Sara Concha, electas por el Partido Social Cristiano.
En el Senado, el mundo evangélico cuenta también con Iván Moreira (UDI), representante de Los Lagos y vicepresidente de la corporación, quien pertenece a una iglesia metodista pentecostal.
Su presencia también alcanza al gobierno: Judith Marín, de trayectoria evangélica y proveniente del PSC, encabeza el Ministerio de la Mujer. Héctor Muñoz, del mismo núcleo político, es alcalde de Concepción.
El mundo evangélico, en cualquier caso, no es homogéneo. Pese al apoyo mayoritario a Kast, en 2021 un grupo de obispos y pastores firmó una declaración de apoyo a Gabriel Boric.
El actual gobierno ha habilitado este año una capilla evangélica en el palacio de La Moneda, donde se celebran cultos los martes y jueves al mediodía. Según la Presidencia, la medida busca que los evangélicos tengan un espacio propio, igual que los católicos cuentan con el suyo.
Por su parte, el Ministerio de Vivienda ha abierto una línea para construir Centros Comunitarios de Culto, abierta a distintas confesiones, con 22 proyectos a nivel nacional. Cada centro tendrá 120 metros cuadrados, de los que un máximo de 30 se dedicará a la celebración religiosa y el resto a talleres, reuniones y actividades sociales. El ministro Iván Poduje defendió la iniciativa destacando la labor social que realizan las iglesias en los barrios más vulnerables.


Comentarios