La Asociación Cristiana de Nigeria (CAN) y un legislador estatal denunciaron que 168 feligreses fueron secuestrados durante ataques a tres iglesias en el noroeste del país.
Según medios internacionales, los delitos ocurrieron en la comunidad Kurmin Wali, ubicada en el área de Kajuru del estado de Kaduna.
La denuncia afirma que la Iglesia Evangélica Winning All (ECWA), una iglesia perteneciente a la denominación Querubines y Serafines, y una iglesia católica, fueron el blanco de ataques el pasado domingo.
“Atacaron las tres iglesias mientras se celebraban los servicios religiosos, 168 fieles se encuentran desaparecidos tras el ataque”, dijo a EFE el reverendo John Hayyab, presidente de la CAN en los Estados del Norte de Nigeria.
Por su parte, Usman Danlami Stingo, un legislador que representa esta zona en el Parlamento local, afirmó: “Al día de ayer, 177 personas estaban desaparecidas, y 11 regresaron. Así que tenemos 168 aún desaparecidas”.
El alcalde de Kajuru, Dauda Madaki, afirmó que las fuerzas de seguridad no encontraron evidencia de estos delitos en Kurmin Wali.
“Visitamos una de las iglesias donde ocurrió el supuesto secuestro. No había evidencia de ningún ataque”, dijo el burgomaestre, según medios locales.
El comisionado de la Policía del estado de Kaduna, Alhaji Muhammad Rabiu, afirmó que las denuncias de secuestros son difundidas por “promotores del conflicto” que buscan desestabilizar el estado de Kaduna y socavar la paz.
“Cualquiera que afirme que este secuestro ocurrió, que presente los nombres y datos de las víctimas”, agregó el funcionario.
Este comisionado también advirtió que se aplicará “todo el peso de la ley” a quienes difundan información falsa. De acuerdo con el sector oficial, el jefe de la aldea de Kurmin Wali, Mai Dan Zaria, confirmó que no se había producido ningún incidente de ese tipo en la comunidad.
Algunos estados de Nigeria, sobre todo en el centro y noroeste del país, sufren ataques constantes por parte de bandas criminales que cometen asaltos y secuestros masivos para pedir rescates.
En noviembre pasado unos 303 alumnos y 12 profesores de la Escuela Católica de Primaria y Secundaria St. Mary’s, en el estado de Níger, fueron víctimas de este delito hasta que fueron liberados por fuerzas policiales.
Ese mismo mes, 38 feligreses fueron raptados del pueblo de Ekuru, cuando hombres armados atacaron la Iglesia Apostólica de Cristo (CAC, en inglés) y permanecieron cautivos hasta que sus familiares pagaron un rescate de unos 60.000 euros.
EE.UU. designó a principios de noviembre del 2025 a Nigeria «país de especial preocupación» debido a la «amenaza existencial» que sufre su población cristiana.
Esta es una designación utilizada por el Departamento de Estado que prevé sanciones contra países «que participan en violaciones graves de la libertad religiosa».
Trump, por su parte, habló de «miles» de asesinados. Durante meses, activistas en Washington han alegado que islamistas están atacando cristianos en Nigeria.
En diciembre, el ejército norteamericano llevó a cabo un «potente y letal ataque» contra el grupo Estado Islámico (EI) en el noroeste de Nigeria según dijo Trump.
Sobre las acusaciones de genocidio, el gobierno nigeriano respondió que era una “distorsión de la realidad».
Aunque no negaron que haya una situación de violencia mortal en el país, las autoridades expresaron que «los terroristas atacan a todos los que rechazan su ideología asesina: musulmanes, cristianos y aquellos que no tienen fe por igual».
Sin embargo, se han mostrado receptivos a la posibilidad de que EE.UU. le ayude a combatir a los insurgentes, siempre y cuando no lo haga de manera unilateral.



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