El pasado febrero, Costa Rica vio a Laura Fernández —candidata de continuidad del Partido Popular Soberano— ganar la presidencia. La mujer que está a punto de convertirse en la 50ª presidenta de la nación centroamericana prometió una «mano firme» contra el crimen y una alineación con los valores tradicionales.

Mientras, el presidente Rodrigo Chaves -que permanece en el cargo hasta la investidura de Fernández el 8 de mayo- ha emprendido acciones que parecen algo contradictorias, como en la política exterior del gobierno costarricense, que no ha sido coherente con la línea conservadora que prometió al electorado. En lo que respecta a la votación dentro de organismos internacionales, el apoyo a la «ideología de género» parece ser una conclusión inevitable.

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El pasado 19 de marzo, durante la 70ª sesión de la Comisión de la ONU sobre la Condición de la Mujer (CSW70), la delegación estadounidense presentó una resolución titulada «Protección de mujeres y niñas mediante la terminología adecuada.» La resolución buscaba definir el término «género» específicamente como «hombre» y «mujer», lo que contradecía las definiciones impuestas por burócratas y feministas dentro de organismos supranacionales como ONU Mujeres (una organización de la que Estados Unidos se había retirado en enero debido a la «infección» de ideología de género presente allí).

Sin embargo, varios países utilizaron una moción de «no acción» —una maniobra procedimental que bloquea la consideración de un texto— para impedir que la propuesta se sometiera a debate y votación. «Los países que se oponen públicamente a la ‘ideología de género’ en realidad la favorecían a puerta cerrada apoyando el bloqueo», afirmó el Centro Global de Derechos Humanos. Uno de estos países fue Costa Rica.

El excandidato presidencial costarricense Fabricio Alvarado declaró a esta publicación que la «tibieza» del gobierno de Soberanía Popular era algo que su partido, Nueva República, había estado denunciando durante sus cuatro años de representación en la Asamblea Legislativa.

«Observamos mucho de esto en la administración actual. Y esperamos que no se repita en el próximo gobierno, que tomará posesión el 8 de mayo», afirmó. «Su conducta dentro de las organizaciones internacionales ha sido prácticamente idéntica: permaneciendo en silencio o, en el peor de los casos, apoyando causas e iniciativas progresistas — tanto en la ONU como en la Organización de Estados Americanos (OEA).»

Alvarado cree que, en lo que respecta a las Naciones Unidas, «No hay ni un solo caso en que el gobierno actual (de Costa Rica) haya votado a favor de la posición conservadora.»

Hace años, él mismo instó al presidente a firmar la Declaración de Consenso de Ginebra. Esta declaración política — firmada en 2020 por varias naciones lideradas por Estados Unidos durante la administración Trump — afirma la soberanía nacional ante la supuesta existencia de un derecho internacional al aborto, defiende el derecho a la vida y define a la familia como la unidad natural y fundamental de la sociedad. El presidente Chaves nunca lo firmó.

Alvarado cree que no lo hizo porque «ciertas acciones han estado impulsadas más por objetivos electorales que por un compromiso de seguir una línea conservadora.»

Internamente, cree que el mismo patrón ha prevalecido — como la eliminación del protocolo técnico para el aborto terapéutico en medio de una campaña electoral, «cuando podría haberlo hecho desde el principio de su administración»; o el rechazo tardío de «directrices de educación sexual que contenían numerosos elementos de ideología de género.»

De cara al futuro, Alvarado señala que la presidente electa Fernández firmó un compromiso con los sectores provida y evangélico. «En teoría, se podría esperar un mayor grado de coherencia que el observado en la administración actual.»

Unido a lo ocurrido, el pasado 9 de abril Costa Rica anunció, a través de su ministro de Asuntos Exteriores Arnoldo André, que el país ya no participará en el foro LGBTIQ+ de la Organización de los Estados Americanos, ya que pretende priorizar recursos en asuntos considerados más urgentes, informó CBN News. Un paso alentador, aunque aún contradictorio respecto a la votación en CSW70.

Solo queda esperar a mayo y a la actuación de la presidente Laura Fernández, en un país que ha sido durante décadas un símbolo de esperanza en tiempos de dictaduras y extremismo en la región.



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