La samba y la bossa nova, los sonidos que llenaron Brasil y el Carnaval, van quedando atrás. El góspel es el género de música pop más consumido del país después del sertanejo (country brasileño), según la empresa de sondeos Quaest.

Por eso, incluso ahora con el Carnaval de este año, las congregaciones evangélicas celebran su propia versión cristiana, con su propia música -mezclando el góspel con el pop brasileño-, sus valores y con ausencia de alcohol.

Ya viene apareciendo desde hace tiempo. Por ejemplo, durante el Carnaval de hace dos años, la más pagana de las fiestas, casi 500 millones de brasileños escucharon “Yo soy tu padre” de Valesca Mayssa, convirtiendo esta melodía en la más escuchada en YouTube en Brasil en cualquier idioma durante 2024.

Porque el góspel ha salido de la iglesia. Los grupos de góspel encabezan ahora los escenarios seculares, desde anfiteatros hasta rodeos. Las bandas evangélicas se adueñaron del escenario principal durante toda una noche de góspel electrificado en el pasado mes de julio en Expoagro, en Cuiabá, capital regional y escaparate de la agroindustria. También se unieron al cartel de estrellas del pop para la legendaria celebración de Año Nuevo de Río, que reunió a unos 2,5 millones de personas en la playa de Copacabana.

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Y el góspel entusiasma y se extiende entre los jóvenes. Muchos talentos emergentes que abarrotan las iglesias y las listas de reproducción en Brasil forman parte de lo que los brasileños llaman, medio en broma, “Gen Zesus”: jóvenes devotos a Jesús de la generación Z -de entre 12 y 19 años- que consideran que Dios es “genial” y que la iglesia evangélica es un lugar seguro en un mundo lleno de incertidumbre.

En una encuesta realizada a 2.559 jóvenes de la Generación Z, casi la mitad (47%) de los jóvenes de 12 a 19 años que profesaban una religión se identificaban como cristianos evangélicos, frente al tercio que se identificaba como católico, según Evangelical Power (Poder evangélico), un estudio de 150 páginas encargado el año pasado por la agencia de publicidad Artplan.

Con sus voces llenas de sentimiento, letras devotas y fervientes seguidores, no solo mantienen cautivados a los cristianos evangélicos, sino que su mensaje se extiende, y se multiplican vertiginosamente en la nación más grande de Latinoamérica.

Los expertos de la industria dicen que el góspel representa actualmente una quinta parte del mercado fonográfico brasileño, valorado en unos US$500 millones (streaming, derechos de autor y medios físicos), el noveno más grande del mundo.



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