El reciente encuentro ecuménico celebrado en las ruinas de la antigua iglesia de San Neófito, en Nicea, con motivo del 1.700 aniversario del famoso Concilio celebrado en esta ciudad en el año 325, ha marcado un nuevo hito en el diálogo entre confesiones cristianas.

La ceremonia, presidida por el papa León XIV el 28 de noviembre, fue descrita como un acto “sobrio” pero de fuerte carga simbólica, orientado a reforzar la idea de una “fe común” basada en el Credo Niceno.

Durante el vuelo hacia el Líbano, el pontífice anunció que se estudia una gran celebración conjunta de todas las iglesias cristianas en 2033, coincidiendo con los 2000 años de la muerte y resurrección de Jesucristo. “Existe la posibilidad de celebrar este gran acontecimiento de la Resurrección, por ejemplo, en Jerusalén”, afirmó, señalando que la propuesta fue “bien recibida” por los líderes ecuménicos presentes en Nicea.

>>>>> Sigue el Canal de Evangélico Digital en WhatsApp, actualizado al minuto con los artículos y noticias publicados

Según el análisis del conocido teólogo evangélico Leonardo De Chirico, experto en catolicismo, la conmemoración de Nicea 2025 habría funcionado como “ensayo preparatorio” para este proyecto ecuménico de mayor alcance previsto para 2033.

A su juicio, la iniciativa buscaría “reunir a representantes de todas las confesiones cristianas en torno al Pontífice Romano para celebrar la unidad cristiana” y consolidar un reconocimiento transversal del papel del papa en el conjunto del cristianismo global.

De Chirico sostiene que este proceso implicaría una reinterpretación de elementos centrales de la Reforma protestante. Para quienes participen en las iniciativas previstas para 2033, ya no será “solo la Escritura” sino la Escritura entendida de manera flexible para incluir la tradición, incluso aquellas tradiciones que son contrarias al mensaje bíblico (por ejemplo, los dogmas marianos, el papado “imperial”).

Y expresa que : Ya no será “solo la fe”, sino una fe que no es suficiente para recibir el don de la salvación y que necesita ser complementada con las obras humanas y los sacramentos administrados por la Iglesia.

Ya no será “solo Cristo”, sino un Cristo que incluye las mediaciones de María y los santos y quizás de otras figuras religiosas. Todo esto se incluirá en esta versión del cristianismo ecuménicamente pacificado, pero bíblicamente desviado.

Todas estas desviaciones de las “solas” bíblicas de la Reforma protestante significan que la unidad que se promoverá en las iniciativas ecuménicas en 2033, por muy atractivas que sean humanamente, se convertirán en “un evangelio diferente” (Gálatas 1:6-9) que fue entregado «una vez por todas a los santos” (Judas 3).

El autor mencionado alerta por ello de que el año 2033 podría convertirse en el “punto Omega” del movimiento ecuménico: el momento en que diversas tradiciones cristianas aparezcan finalmente unidas ante el mundo bajo un marco teológico común liderado por Roma.

Aunque reconoce que para los evangélicos 2033 será una oportunidad para celebrar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, así como Pentecostés, De Chirico subraya que las celebraciones ecuménicas “no serán neutrales ni gratuitas para la fidelidad evangélica”. En su opinión, el desafío principal será discernir si la identidad evangélica puede “repensarse y asimilarse dentro del abrazo ecuménico preparado intencional y principalmente por el catolicismo romano”.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITALMUNDO
– El Papa propone una gran celebración ecuménica en 2033



Source link