La comunidad de Iglesias de Dios en Ecuador denunció un grave episodio de violencia ocurrido esta semana en el recinto Piedra Lara, donde un atentado armado dejó tres personas fallecidas y provocó la quema de dos viviendas, generando el desplazamiento forzado de una familia.
Según informó el obispo territorial Segundo Pantaleón, la situación en la zona se ha vuelto “alarmante” debido a la presencia de grupos que buscan apoderarse de tierras mediante amenazas, panfletos intimidatorios y ataques directos.
Aunque no se han revelado detalles oficiales sobre los grupos responsables, líderes religiosos señalan que en Piedra Lara operan estructuras que buscan controlar territorios rurales mediante intimidación y despojo de tierras, una problemática que afecta a diversas comunidades campesinas del país.
La Iglesia de Dios reiteró su compromiso de acompañar a las familias desplazadas y de denunciar públicamente los hechos de violencia que continúan vulnerando a poblaciones rurales.
La familia Napa‑Peñarrieta, miembro activa de la congregación local, es la que sido obligada a huir, como relata uno de sus miembros se vio obligada a abandonar su hogar para resguardar su vida y la de sus familiares.
La familia llegó ayer miércoles al cantón Balzar, donde ha encontrado refugio temporal con apoyo de otro miembro de la congregación. Su salida se produjo en condiciones extremas, huyendo únicamente con la ropa que llevaba puesta, dejando atrás todas sus pertenencias ante el riesgo de ser “quemados vivos”, según relataron líderes de la iglesia.
La familia aún se encuentra en tránsito hacia un lugar seguro, enfrentando un trayecto catalogado como de alto riesgo por las autoridades eclesiales.
Las Iglesias de Dios hicieron un llamado urgente a sus comunidades y a la población en general para brindar apoyo espiritual y material a los afectados. La organización pidió oración por la protección de la familia y por consuelo ante las pérdidas humanas y materiales, así como ayuda solidaria, especialmente en artículos básicos como vestimenta, alimentos y recursos para su subsistencia mientras se estabiliza su situación.
El obispo Pantaleón recordó que, para la iglesia, la solidaridad es un principio fundamental: “Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él”, citó en su mensaje, instando a mantenerse atentos a las coordinaciones que se realizarán para canalizar la ayuda.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – LATINOAMÉRICA
– Ecuador | Tres asesinatos y una familia cristiana desplazada para salvar la vida


Comentarios