Según el prestigioso centro de investigaciones estadísticas Pew Research Center el budismo es la única religión importante del mundo con un número decreciente de seguidores. En contraste, otras religiones crecieron durante ese período, especialmente la musulmana, que casi triplicó el aumento de cristianos o hinduístas.

Los estudios de Pew Research muestran que entre 2010 y 2020 la cifra de budistas se redujo en 18 millones. En contraste, la cifra de judíos aumentó en novecientos mil, la de cristianos en su conjunto (evangélicos, católicos y ortodoxos) en 121,6 millones, la de hinduistas en 126,3 millones y la de musulmanes en unos llamativos 346,8 millones, más que todos los demás juntos.

En efecto, según los datos registrados, el declive del budismo es especialmente pronunciado en Asia Oriental, en particular en China, Corea del Sur y Japón. En China, entre 2010 y 2020 el número de budistas se redujo en un 30 %, mientras que en Corea del Sur la disminución fue del 21 %, en Japón del 12 % y en Vietnam del 6 %. Los aumentos de la población budista en otros países no han bastado para compensar ese descenso tan acusado.

Según el Pew Research Center, tanto en Japón como en Corea del Sur, en torno al 40 % de los adultos criados en el budismo ya no tienen religión en la actualidad. 

 

El cristianismo aumenta, menos que el islam, y el budismo es la única gran creencia que decrece

Iglesias evangélicas en Latinoamérica (El Salvador/Argentina).

Los datos recientes del Pew Research Center (PRC) muestran una disminución sostenida de la afiliación católica en países clave como Brasil, Chile, Uruguay, Argentina y México, acompañada por el crecimiento de iglesias evangélicas, el aumento de personas sin religión y una crisis de confianza en las instituciones tradicionales.

La primera tendencia clara de estos cambios es el crecimiento evangélico, una realidad que hace presumir que dichas iglesias han logrado adaptarse a contextos urbanos y vulnerables, proporcionando capital social y sentido de pertenencia.

En segundo lugar, es evidente el aumento de personas sin religión, especialmente en el Cono Sur, señala la posible desinstitucionalización de la fe más que su desaparición.

En tercer lugar, hay una crisis de confianza institucional que ha debilitado la autoridad moral de la Iglesia católica, obligando a replantear su papel en sociedades cada vez más críticas y pluralistas.

Es el país con mayor población católica del mundo durante gran parte del siglo XX, sin embargo, los recientes cambios reflejan una caída aproximada de veinte puntos porcentuales.

El análisis refleja un desplazamiento hacia iglesias evangélicas y pentecostales que ofrecen redes comunitarias intensas, acompañamiento cotidiano y respuestas prácticas a problemas sociales.

El panorama está vinculado con procesos de urbanización acelerada, desigualdad estructural y fragilidad institucional, donde las comunidades religiosas emergentes actúan como espacios de contención social.

La fe, en este contexto, se desplaza desde estructuras jerárquicas hacia modelos más horizontales y participativos como son los evangélicos.

Esta nación presenta una disminución superior a treinta puntos porcentuales del catolicismo desde la década de 1990. La secularización chilena no puede comprenderse sin considerar la crisis de legitimidad que ha afectado a la Iglesia católica, así como el aumento de personas que se declaran sin religión.

La desafección institucional no implica necesariamente ateísmo; más bien expresa una distancia crítica frente a estructuras percibidas como poco coherentes con valores contemporáneos como la transparencia y los derechos humanos.

Este fenómeno revela una transformación cultural profunda: la autoridad moral ya no se otorga automáticamente a las instituciones religiosas, sino que se evalúa en función de su coherencia ética.

Uno de los países más católicos del mundo, también registra una disminución notable en la proporción de fieles. La expansión evangélica y la pluralización religiosa indican que la hegemonía católica se ha debilitado, dando paso a una presencia religiosa diversa.

Este cambio ocurre en un contexto de transformaciones sociales profundas, donde la migración interna, la urbanización y la desigualdad han reconfigurado las formas de comunidad. Las iglesias evangélicas, al ofrecer redes de apoyo inmediatas, han logrado atraer a sectores que buscan pertenencia y asistencia concreta.

El cristianismo aumenta, menos que el islam, y el budismo es la única gran creencia que decrece

Iglesia católica en México. Foto de Pedro Lastra en Unsplash.

Aunque su proceso de secularización es más temprano que en otros países, su inclusión entre los contextos de mayor disminución del catolicismo evidencia la consolidación de una sociedad donde la religión ocupa un lugar más privado que público.

El alto porcentaje de personas sin afiliación religiosa no implica ausencia de valores, sino la construcción de marcos éticos basados en principios cívicos y humanistas.

Muestra una caída significativa del catolicismo, aunque sigue siendo mayoritario. El crecimiento de personas sin afiliación religiosa y la diversificación espiritual reflejan una sociedad en transición, donde la identidad religiosa deja de ser un dato heredado para convertirse en una elección personal.

La pluralización del campo religioso argentino no solo implica competencia entre credos, sino también la emergencia de espiritualidades individuales que combinan elementos de distintas tradiciones. Este fenómeno evidencia un cambio en la forma de creer: la fe se vuelve más reflexiva, menos institucional y más vinculada a la experiencia personal.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITALMUNDO
– El cristianismo aumenta, menos que el islam, y el budismo es la única gran creencia que decrece



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