Pastores y líderes evangélicos expresaron profunda preocupación por el incremento reciente de feminicidios y hechos de violencia en la República Dominicana, y exhortaron a las autoridades a implementar políticas educativas y comunitarias más efectivas para frenar la situación.
En los últimos días siete mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Además, se han registrado conflictos sociales que involucran a miembros de la Policía Nacional, lo que incrementa la preocupación por el clima de violencia generalizada en el país.
Los datos muestran que la violencia contra la mujer en República Dominicana sigue siendo un problema estructural y persistente, con miles de denuncias cada trimestre y un número de feminicidios que, aunque ha disminuido respecto a décadas anteriores, continúa siendo alarmante.
Los líderes religiosos insistieron en que la solución requiere una combinación de acciones comunitarias, trabajo directo con las familias y el fortalecimiento de normativas y límites dentro de los programas sociales. Su llamado apunta a medidas concretas de intervención y a reforzar las consecuencias legales y educativas para prevenir nuevos feminicidios.
El pastor Feliciano Lacen (presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica) advirtió que la respuesta estatal no puede limitarse a presentar estadísticas o lanzar programas desde los escritorios, pues esto contribuye a normalizar la violencia y a generar una sociedad cada vez más insensible ante estos crímenes. Sostuvo que es necesario “salir a la calle” y trabajar directamente con las familias para reducir los casos de agresión y feminicidio.
Por su parte, la pastora Lidia Pérez subrayó la urgencia de establecer consecuencias claras y políticas firmes, especialmente en materia de violencia contra la mujer. Afirmó que cuando existen normas y límites bien definidos dentro de los programas sociales, disminuyen los comportamientos violentos.
El fundador de la Universidad de Liderazgo y Ministerio (UNILIMI), Víctor Tiburcio, afirmó que el problema principal es la desintegración familiar. Otras voces evangélicas atribuyeron parte del problema a la pérdida de valores y a patrones culturales que perpetúan la idea de que las mujeres son propiedad de los hombres. La líder religiosa Rosa Liriano señaló que algunos agresores no toleran la ruptura de la relación y recurren a la violencia extrema, incluso llegando al suicidio tras cometer el crimen.
El Ministerio de la Mujer reporta más de 27 casos hasta mayo, mientras que el Observatorio de Justicia y Género registra 32 casos en el mismo período. Hubo 22 feminicidios solo en el primer trimestre de 2026, de acuerdo con el Ministerio Público.
Entre 2005 y 2019, el país promedió 97 feminicidios anuales, con años que superaron los 130 casos. Desde 2020, el promedio anual bajó a 63 feminicidios, aunque sigue siendo una cifra crítica.
Por otro lado, en el primer trimestre de 2026 se registraron 17,552 denuncias por violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales. 89 % de estas denuncias corresponden a violencia intrafamiliar o de pareja. 10.57 % están relacionadas con delitos sexuales.
El Centro de Atención a Sobrevivientes asistió a 1,086 usuarias en el trimestre y la Línea Vida gestionó 2,853 interacciones, principalmente solicitudes de información.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – LATINOAMÉRICA
– R. Dominicana | Pastores evangélicos piden acción urgente ante aumento de feminicidios


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