Nigeria atraviesa una de las fases más violentas de los últimos años contra su población cristiana, con ataques coordinados, secuestros masivos de niños, decapitaciones y asaltos a iglesias en distintos puntos del país. Organizaciones sobre el terreno y fuentes eclesiales coinciden en que la situación se ha convertido en una crisis humanitaria y de seguridad de alcance nacional.
Según Puertas Abiertas, que ha emitido un llamamiento urgente a la oración y a la acción internacional, la violencia ha dejado al menos 50 cristianos asesinados en los últimos dos meses, además de cientos de secuestrados, incluidos niños de entre 2 y 5 años raptados directamente de escuelas en el estado de Borno. Los testimonios recogidos por Puertas Abiertas describen un escenario de terror prolongado, donde los cristianos viven “con miedo constante”, sin poder acudir a la iglesia ni enviar a sus hijos a la escuela. “La vida se detiene”, resume un líder cristiano del norte del país, describiendo cómo la violencia ha paralizado la educación, el culto y la actividad económica de miles de familias.
Los pagos de rescates, cada vez más elevados, están arruinando económicamente a las familias, mientras los rehenes sufren abusos físicos, sexuales y psicológicos durante su cautiverio.
El informe de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) citado por Hispanidad advierte que la libertad religiosa en Nigeria está “gravemente amenazada”, con discriminación legal en estados del norte y ataques sistemáticos que buscan desplazar a comunidades cristianas e islamizar regiones enteras.
El pasado 15 de mayo, hombres armados en motocicletas irrumpieron en varias escuelas de Mussa (Borno), donde secuestraron a unos 50 menores de educación. Ese mismo día, en el estado de Oyo, otro grupo armado atacó dos institutos, mató a un profesor y raptó a una directora y a entre 40 y 45 alumnos. Videos difundidos por los secuestradores muestran a la directora pidiendo ayuda a la Asociación Cristiana de Nigeria, mientras otro clip revela la decapitación de un profesor, lo que ha incrementado el temor por la vida de los rehenes.
En paralelo, una facción de Boko Haram ejecutó a siete cautivos cristianos que intentaban escapar de un campamento en las montañas de Borno, en presencia de mujeres y niños retenidos como rehenes. Según Sahara Reporters, el grupo mantiene a más de 400 personas secuestradas en condiciones extremas, con muertes por hambre, abusos y trabajos forzados.
La violencia también golpea al estado de Kaduna, uno de los epicentros de la persecución religiosa. Nueve cristianos fueron asesinados y 25 secuestrados en ataques contra comunidades cristianas de Kurmin Dangana, perpetrados por milicias islamistas durante la noche del 21 de mayo. Este episodio se suma al ataque previo contra la Iglesia Bautista de Bege, donde militantes fulani irrumpieron durante un culto dominical y secuestraron a 40 fieles, de los cuales 16 siguen desaparecidos (4 mujeres, 4 hombres y 8 niños).
El 16 de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la muerte de Abu-Bilal al-Minuki, segundo al mando del ISIS en Nigeria, en una operación conjunta con el ejército nigeriano. Aunque la eliminación del líder supone un golpe para el grupo, Puertas Abiertas advierte que otros ocuparán su lugar, y que la raíz del conflicto requiere soluciones más profundas que la sola respuesta militar.
La combinación de ataques fulani, Boko Haram, ISWAP y bandas criminales ha generado un clima de inseguridad crónica, especialmente en zonas rurales donde la presencia estatal es mínima.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – MUNDO
– Nueva ola de asesinatos y secuestros de cristianos en Nigeria, incluyendo niños


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