El cisma que está partiendo en dos el mundo anglicano a nivel mundial también se hace visible en España.
En Valencia, una primera congregación se ha unido formalmente a una red de iglesias que rechazan la deriva teológica de la Iglesia de Inglaterra y se unen a la nueva red evangélica que crece en Europa, la ‘Anglican Convocation Europe’ (Convocatoria Anglicana en Europa), vinculada a la Comunión Anglicana Global (Gafcon).
A nivel mundial, la antigua Comunión Anglicana bajo el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra y su Arzobispo de Canterbury (el llamado como ‘primum entre pares’), ha dejado de existir tal como se la conocía.
Tras una larga confrontación teológica, especialmente visible en los debates sobre el matrimonio homosexual o la inclusión LGBT, el anglicanismo mayoritario liderado por los movimiento cristianos del Sur Global firmó en marzo la ‘Afirmación de Abuya’.
En la capital de Nigeria, 347 obispos de iglesias de 27 ‘provincias’ anglicanas de todos los continentes lanzaron definitivamente la nueva Global Anglican Communion (Comunión Anglicana Global), que busca un regreso a la fe cristiana históricas y a la centralidad de la Biblia.
La nueva red anglicana no es una “alternativa” a la Comunión Anglicana, insisten, sino la heredera natural de sus doctrinas históricas. Así, líderes anglicanos de teología conservadora evangélica se separan de los obispos de Inglaterra y EEUU, a quienes acusan de “haber abandonado la autoridad de las Escrituras”.

Para el nuevo camino, iglesias con millones de miembros como las de Nigeria, Ruanda o Uganda reciben desde 2008 (el año que el encuentro de Jerusalén creó Gafcon) el apoyo explícito diócesis anglicanas con mucho peso teológico como la de Sidney (en Australia). A ellas, se suman nuevas iglesias anglicanas que se oponen al liberalismo teológico, en EEUU, Brasil, Canadá, Chile y Europa.
El nuevo movimiento global se retira de las conferencias de Lambeth, de los encuentros de Primados (el gran órgano de debate internacional de la Comunión Anglicana) y consideran ahora nula la autoridad espiritual de la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullaly, elegida en 2025.
El impacto no puede ser mayor. En la tradición episcopal, que regiones anglicanas enteras dejen de reconocer a Canterbury es el punto y final del anglicanismo tal como se lo ha conocido hasta ahora: tanto en lo estructural como en lo espiritual.
En España, el anglicanismo histórico se organiza alrededor de la Iglesia Reformada Episcopal Española (IERE), que cuenta con una veintena de parroquias alrededor del país.
Fundada en 1880, su actual obispo, Carlos López Lozano (en Madrid), ha dejado claro que se continúa alineando con Canterbury, y no con el nuevo movimiento de teología de identidad claramente evangélica.
En un comunicado en octubre de 2025, la IERE reafirmó su “plena pertenencia y compromiso con la Comunión Anglicana”, en un momento en que “distintos comunicados y declaraciones internacionales han suscitado preguntas y debates acerca de la naturaleza y el futuro de dicha Comunión”.

El obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal “reconoce como expresión auténtica de la Comunión Anglicana aquella que mantiene la comunión con el Arzobispo de Canterbury”, seguía el comunicado, “y participa de los instrumentos de consulta y unidad que han servido históricamente a las Iglesias anglicanas”.
El obispo de IERE Carlos López es desde su nombramiento y hasta el momento actual miembro de la Comisión Permanente de Ferede (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), máxima autoridad entre asambleas (Comisiones Plenarias) de la federación que representa a las iglesias y entidades evangélicas españolas ante el Estado.

En España un sector del anglicanismo español lleva años en desacuerdo con seguir la senda revisionista de la Iglesia de Inglaterra. Es el caso de la mencionada Comunidad Evangélica Anglicana de Valencia (CAEV) pastoreada 6 años por el reverendo Julian Milson, que ahora abandona la IERE junto a casi toda la congregación. Es muy posible que otros anglicanos en España sigan sus pasos.
Milson, originariamente de Inglaterra, y que llegó a Valencia para pastorear la iglesia anglicana de la ciudad en 2019, ha dado más detalles en conversación con Protestante Digital.
La decisión de abandonar la IERE es debido a motivos de conciencia y discrepancias doctrinales. Según explican, uno de los detonantes se produjo en el verano de 2025, cuando tuvieron conocimiento de “actividades y prácticas promovidas por un pastor de la IERE” que consideraron “incompatibles con la fe cristiana bíblica”.
Entre ellas mencionan elementos vinculados al paganismo, el esoterismo, el ocultismo y la masonería. Aseguran que estos hechos fueron trasladados al obispo Carlos López Lozano por miembros del clero, pero que, a su juicio, no se adoptaron las medidas disciplinarias necesarias. La falta de una respuesta “concluyente y pública” los llevó a concluir que no podían seguir formando parte de una denominación donde, según afirman, prácticas de este tipo no eran corregidas con firmeza.
Más allá de este caso concreto, los firmantes señalan también desacuerdos de fondo con la orientación doctrinal de algunas provincias de la Comunión Anglicana vinculadas a Canterbury. Critican la aprobación o bendición de relaciones sexuales fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer, así como la ordenación de personas cuyo estilo de vida consideran incompatible con la enseñanza bíblica tradicional. También alertan de una tendencia a reinterpretar doctrinas históricas bajo la influencia de corrientes culturales contemporáneas.
Frente a ello, afirman identificarse con el movimiento anglicano confesional representado por Gafcon, que reivindica la autoridad de las Escrituras y la continuidad con la fe histórica del anglicanismo.



.jpg)

Comentarios