La Fraternidad Evangélica de Canadá (EFC, por sus siglas en inglés) se ha pronunciado sobre la reciente aprobación del proyecto de ley C-9, que según sus detractores, debilita la protección de la libertad de expresión en materia religiosa.
Con estos cambios, quienes hagan declaraciones religiosas consideradas controvertidas por otros ya no podrán alegar como defensa legal que hablaron de «buena fe». Las disposiciones de esta reforma entrarán en vigor oficialmente el próximo 18 de julio, tras haber recibido la sanción real.
Tras esta reforma, solo quedan tres argumentos legales para defenderse de una acusación por incitación al odio: probar que las declaraciones son verdaderas, demostrar que son de interés público, o que se citaron únicamente para ser criticadas.
La EFC señaló que se han evidenciado muy pocos casos de personas acusadas de promover el odio deliberadamente, al menos en parte porque la ley exige que, para que una persona sea culpable, debe tener la clara intención de promover el odio contra un grupo identificable. Además, la ley no se aplica a las conversaciones privadas.
Según medios de Norteamérica, en las raras ocasiones en que se ha recurrido a la ley, la defensa basada en las creencias religiosas no ha tenido éxito. La EFC, en respuesta a la aprobación del proyecto de ley C-9, declaró que «supervisará sus efectos».
Los evangélicos canadienses expresaron desde el inicio su preocupación por los cambios. Se argumentó que debía mantenerse la defensa de la «buena fe» y que el proyecto de ley no debía aprobarse.
«No está claro qué impacto tendrá con el tiempo la eliminación de la defensa basada en creencias religiosas, ni si su eliminación podría ampliar la comprensión de la ‘promoción deliberada del odio'», comunicaron en su momento.
El ministro de Justicia canadiense ha declarado que, según el nuevo proyecto de ley, las personas podrán seguir «rezando, predicando, enseñando, interpretando las Escrituras y expresando sus creencias religiosas de buena fe, sin temor a sanciones penales».
Sobre esto, el comunicado de EFC deja claro que: «Acogeríamos con satisfacción un enfoque que deje claro que la práctica y expresión de buena fe de las creencias religiosas no constituyen, en primer lugar, un delito de odio».
Antes de la aprobación de la ley, la parlamentaria finlandesa Päivi Räsänen advirtió sobre el peligro de estas reformas. Ella citó su propia batalla legal en Finlandia, donde enfrentó cargos de ‘discurso de odio’ tras publicar un tuit con versículos bíblicos y redactar un folleto eclesiástico sobre el matrimonio tradicional. Según la política, estas regulaciones terminan usándose para perseguir judicialmente las creencias religiosas pacíficas.
En el pasado, Räsänen envió un testimonio formal por escrito dirigido al propio Comité de Derechos Humanos del Senado canadiense para intentar frenar la aprobación de la ley C-9.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – MUNDO
– Canadá | Nueva ley ataca la libertad religiosa, alertan líderes evangélicos



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