El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) publicó los microdatos del Censo 2022, revelando por primera vez un mapa algo más detallado de la afiliación religiosa en Brasil, con 210 millones de habitantes.
El país continúa siendo de mayoría clara de cristianos en su conjunto (católicos y evangélicos) superando el 80% de la población, aunque con transformaciones internas significativas entre sus distintas corrientes. Los datos muestran un crecimiento acelerado de personas sin religión y cambios metodológicos que afectan la medición de los grupos evangélicos, que suman en su conjunto un 26,9% de la población (unos 56 millones de personas).
El demógrafo José Eustáquio Alves señala que la pandemia, los recortes presupuestarios durante el gobierno Bolsonaro, la coincidencia con las elecciones polarizadas de 2022 y la violencia en zonas controladas por narcotráfico y milicias perjudicaron la recopilación de datos.
El crecimiento evangélico —especialmente pentecostal— continúa, aunque la metodología del IBGE dificulta medirlo con precisión. Los católicos pierden peso, las religiones afrobrasileñas crecen y la secularización avanza lentamente.
Para los evangélicos, especialmente pentecostales, el informe confirma su papel central en la vida social y política del país, aunque también evidencia la necesidad de mediciones más finas para comprender la magnitud real de su expansión.
En el censo de 2022 la evidencia de que los evangélicos siguen ganando terreno, representando ahora el 26,9% de la población, frente al 21,6% en 2010. Además, los evangélicos son hoy el grupo religioso predominante entre los jóvenes, alcanzando un 31,6% en la franja de 10 a 14 años.
SIn embargo, aclaran ahora, la metodología de este Censo de 2022 dificulta medir con precisión el peso real de los pentecostales.
Los evangélicos “no determinados” son el grupo más numeroso dentro del campo evangélico: 15,6% de la población de 10 años o más se declaró simplemente “evangélica” o “creyente”, sin especificar denominación o iglesia. Pero este aumento está directamente vinculado a un cambio metodológico del IBGE, que dejó de instruir a los encuestadores para que evitasen respuestas genéricas, lo que infló esta categoría y ocultó parcialmente el tamaño real de los pentecostales.
Los pentecostales representan un 8,1% de los brasileños (14,3 millones de personas). Son el núcleo más dinámico del cristianismo brasileño, con fuerte presencia en barrios populares y expansión sostenida en las últimas décadas. Especialistas señalan que su peso real podría ser mayor debido a las mencionadas respuestas genéricas que terminaron clasificándose como “no determinadas”.
Los protestantes históricos procedentes de tradiciones como bautistas, presbiterianos o metodistas, suman 3,2% de la población (5,6 millones).
El catolicismo continúa siendo la religión más numerosa del país, pero su caída es sostenida: 74,4% en 2000, 65,5% en 2010, 57% en 2022 (100,6 millones de fieles)
Aunque siguen siendo mayoría, los católicos pierden terreno frente al avance evangélico y el aumento de personas sin religión.
Las personas sin religión son una minoría, pero en crecimiento acelerado
El grupo de personas sin afiliación religiosa llega a 16,4 millones. Dentro de este segmento: ateos: 1% (se triplicaron entre 2010 y 2022) y gnósticos: 0,5% (aumentaron siete veces en el mismo período)
Este crecimiento refleja una tendencia global de secularización, aunque en Brasil sigue siendo minoritaria.
Las religiones afrobrasileñas muestran un avance: umbanda: 0,8%, candomblé: 0,3% Ambas triplicaron su tamaño entre 2010 y 2022.
En contraste, el espiritismo cayó del 2,2% al 1,8%.



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