La rapera cristiana cubana Ayamey Smith, conocida en redes sociales como la Señorita Smith, asegura que su identidad artística no puede separarse de su fe. “Fuera del escenario y dentro, soy cristiana, en todas partes”, dijo en entrevista con CubaNet.
Smith estudió Contabilidad y actualmente trabaja por cuenta propia. Su acercamiento al cristianismo, explicó, no fue automático: creció en una familia donde convivían distintas creencias religiosas y fue su padre quien la introdujo en la iglesia. Lo que más la impactó entonces, recuerda, fue “el gozo de las personas” y una sensación de bienestar que todavía le cuesta explicar.
Antes de convertirse en una figura visible en las redes, era, según cuenta, una joven muy tímida. “Esto que usted ve ahora en las redes sociales no fluyó así de día a la noche”, afirmó. También escuchaba distintos géneros urbanos y componía canciones desde hacía tiempo. Su padre tenía un estudio y allí comenzó a crear sus propios beats, escribir y grabarse.

Su despegue dentro de la música cristiana llegó cuando participó en Talento del Reino, una iniciativa de su iglesia para que los jóvenes mostraran sus habilidades. La buena recepción la llevó a tomarse más en serio el rap y a desarrollar su propuesta.
Su personaje de la Señorita Smith forma parte de un movimiento de jóvenes cristianos que emplea ritmos asociados a la música repartera, un género musical originario de Cuba que mezcla el reggaeton con elementos tradicionales de la música cubana. Se caracteriza por su estética marginal y underground, reflejando la realidad de los barrios más humildes de Cuba. A la que añade otros sonidos urbanos. Para ella, la diferencia no está necesariamente en el beat, sino en el contenido. Mientras algunas canciones, a su juicio, “incitan a los jóvenes a la violencia” o a conductas sexuales, su grupo intenta usar esos mismos códigos para “conocer a Dios” y “gozarse en Dios”.
Esa apuesta ha provocado críticas, incluso incomprensión entre otros cristianos. Smith sostiene que su forma de bailar, vestir y presentarse en redes tiene límites que se marca por sus convicciones y valores cristianos. “Ser cristiano no es una postura”, dijo, y defendió que la fe no debe medirse por la ropa o por llevar una Biblia en la calle, sino por la conducta y las convicciones personales.
Uno de sus primeros videos virales incluía la frase: “Estoy dura, mira, porque yo no fumo”. Según relata, la publicación recibió “muchísimas críticas”, pero también apoyo y curiosidad. La viralidad, afirma, ha permitido que personas fuera de Cuba conozcan el movimiento urbano cristiano que ella representa.
Smith recuerda en especial una jornada de evangelización en San Rafael, donde su grupo comenzó con música y baile para atraer al público antes de predicar. Insiste en que ese es el propósito central de su trabajo: no el espectáculo por sí mismo, sino usarlo como puente hacia el mensaje del Evangelio.
En su diagnóstico sobre la juventud cubana, menciona adicciones, prostitución, soledad y suicidio, y presenta la fe como una vía de transformación. Son experiencias que, asegura, ha visto entre jóvenes que se han acercado a Jesús en su iglesia.
“Mi mayor proyecto es que los jóvenes conozcan a Dios a través de mi música”, resumió. Su aspiración, dice, es llevar ese mensaje “a todas las naciones” mediante el rap y cualquier forma musical que le permita hacerlo. Y concluye con una idea que condensa su propuesta: que quienes la escuchen “no me conozcan a mí, sino que conozcan a Dios a través de mí”.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL – LATINOAMÉRICA
– Ayamey Smith, la rapera cristiana que conquista a los jóvenes cubanos con su música



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