“La religión está de vuelta”, ha celebrado Donald Trump esta mañana en el Desayuno Nacional de Oración, un evento anual en el que todos los presidentes, desde Dwight Eisenhower, han ofrecido el discurso de apertura en el hotel Hilton de Washington. “Nuestras iglesias se están llenando, algo que no pasó durante dos años, durante el covid. Los demócratas os trataron terriblemente”, ha añadido ante cientos de legisladores, empresarios y personalidades, entre los que estaba el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

Trump también resaltó que en el último año «se vendieron más copias de la Biblia en Estados Unidos que en cualquier otro de los últimos 100 años«, y que en el último año, «los jóvenes estadounidenses asistieron a la iglesia casi el doble que hace cuatro años

En su discurso de una hora y media hubo el habitual repertorio de sus críticas a los demócratas, a los “agitadores” de Minnesota, afirmaciones sobre el fraude electoral en el 2020 y, por supuesto, menciones a Joe Biden.

Afirmó que ha hecho más por la libertad religiosa que otros presidentes modernos, afirmando que la mayoría eran hostiles o demasiado neutrales hacia la fe. Acusó especialmente a los demócratas.

Pero si algo ha resaltado es que Trump ha anunciado un gran evento en la principal esplanada en el centro de Washington, que se extiende desde el Capitolio hasta el monumento a Abraham Lincoln: “El 17 de mayo del 2026 invitamos a estadounidenses de todo el país a reunirse en nuestro National Mall para orar, dar gracias y leer la Biblia”.

Con esta oración colectiva con motivo del 250 aniversario del nacimiento de EE.UU. “vamos a hacer algo que todo el mundo decía que era muy difícil. Vamos a volver a consagrar a Estados Unidos como ‘Una sola nación bajo Dios’”, ha sentenciado el republicano, referenciando el Juramento de Lealtad, que se recita en muchos actos públicos y escuelas del país.

Además ha dicho que el Departamento de Educación presentará una nueva orientación oficial para “proteger el derecho a la oración de las escuelas públicas”.

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Trump nunca destacó por su religiosidad y abrazó la retórica cristiana durante su primera campaña electoral, en 2016, y sin duda el presidente de EE.UU. es un hombre que incluso para sus seguidores cristianos evangélicos es de conducta moral y ética reprobable en numerosos aspectos, tanto en su vida privada como en sus declaraciones y trato ofensivos. También en varias de sus políticas públicas, como en su abordaje de la inmigración con el ICE.

Pero a la vez ha cumplido sus promesas en favor de la libertad religiosa y las reivindicaciones principales del colectivo cristiano. Trump afirma que su Administración está luchando contra la “campaña militante e intolerante que intentó expulsar a los creyentes religiosos de la vida pública y de la sociedad. Ahora, los líderes religiosos son respetados tanto o más que cualquier otro líder de cualquier tipo en cualquier parte del mundo”.

Después de sobrevivir a un intento de asesinato en la pasada campaña electoral, afirmó que estaba vivo “por la gracia de Dios Todopoderoso”, que lo había salvado para “salvar a esta nación”. O como expresó en el Desayuno de oración de hoy: «Siempre he dicho que no puedes tener un gran país si no tienes religión. Tienes que creer en algo. Tienes que creer que lo que estamos haciendo tiene una razón para ello. Tiene que haber una razón para ello», dijo.

En su segundo mandato, Trump ha creado una Oficina de la Fe de la Casa Blanca para “proteger” la fe, ha establecido la Comisión de Libertad Religiosa, cuyo encargo es identificar “amenazas” al cristianismo, ha creado el Grupo para erradicar el sesgo anticristiano y ha llenado los edificios federales de símbolos religiosos.

Al poner todo esto en la balanza, no hay unanimidad en cuanto al respaldo actual que tiene Trump dentro del voto evangélico, pero sin duda sigue siendo -pese a todo- amplio.

Publicado en: EVANGÉLICO DIGITALEEUU
– Desayuno de Oración | “Vamos a volver a consagrar EEUU como ‘Una sola nación bajo Dios”



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